Este capítulo sirve de interludio entre el capítulo 2 y el 3. Espero lo disfruten
Maya le había pedido un favor muy peculiar
a su mejor amiga y estaban escondidas en el Archivo. Veían las carpetas de
reportes de semestres pasados y habían llegado al robusto folder de Yan.
—Maya,
esto me parece muy mala idea.
—Sam…
¿cómo es que esta carpeta tiene tantos reportes? ¿No debieron expulsarlo?
Su
amiga suspiró y le quitó con cuidado la carpeta.
—Maya,
observa. Casi ninguno de estos tiene firma. Están inválidos. No creo que Bestia
sea tan mala persona. Yo…
—¿Tiene
reportes desde primero?
Maya
dejó de hablar y empezó a ojear toda la documentación. Ambas estaban muy
concentradas.
—Aquí
hay un patrón, ¿sí wachas? Cada semestre lo echan de una o dos clases. Y luego
sus peleas. Sabía que tenía problemas con David, pero hay al menos un reporte
por semestre por luchar con él.
Maya
notó que tenía razón. Empezó a leer cada nota y el patrón era evidente. La
mayoría estaban con lujo de detalle. “Yan aventó, lanzó, arrojó, azotó o
derribó a su compañero…”, “David recibió una cachetada, un revés, un golpe, una
patada…”, rezaban los reportes. Pasó página y había solo dos con firmas.
“Conducta antiestudiantil. Pasa a decisión de la subdirectora”, rezaba uno de
segundo semestre. “Abandonó la escuela sin previo aviso. El licenciado Eric tomará
cartas en el asunto”, decía uno de tercero. Sin embargo, no mencionaban la
falta.
—Estos
dos no tienen el motivo ni detalles. Y los firmó mi asesor. ¿No lo ves raro?
—La
verdad, no, Maya. Lo que sí es raro es que David lo siga retando cada semestre
y se lleve una humillación. Aquí no dice que haya ganado ni una sola. Tal vez
es demasiado imbécil.
—O
podría ser masoquista.
—Tal
vez le gusta Yan y disfruta que lo maltrate…
Maya
abrió mucho los ojos.
—Sam,
no creo que… ¿O sí? No parece que David sea… Es decir, tenía su séquito de
chicas cuando tenía su bolita en primero.
—Y
todos se dispersaron con el paso del tiempo. —Suspiró—. Amigui, hay muchos
rumores sobre Yan y David. De él dicen que su papá no lo quiere y que solo paga
la colegiatura y soborna a la escuela para que lo tengan aquí. Y de Bestia…
pues hasta dicen que se madreó a un prefecto. ¿Te acuerdas del Cebos? Yo
escuché que presentó su renuncia después de que peleó con él, pero… son solo chismes.
—Pues
yo espero. ¿Cómo podrías quedarte en la escuela si te peleaste con un prefecto?
—Amigui,
en serio. —Le puso una mano en el hombro—. ¿No te acuerdas del Cebos? Miraba
mucho a las chicas y luego seguía a los chicos al baño. Si es verdad que Bestia
le puso una chinga, estoy de su lado. Solo de acordarme… —Se estremeció.
Maya no lograba cuadrar la personalidad de su compañero. Le dio varias vueltas al asunto hasta que se dio por vencida y salieron del edificio. «Si aquel prefecto se lo merecía, ¿entonces?», empezó a cavilar.

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